Llevar una vida de pecado tampoco es tan duro como algunos lo pintan.
Tal vez represente una total liberación.
Te masturbas cuando quieres pensando en quien quieres. En secreto.
Enciendes ese mechero en el total silencio.
Una ducha fría y vuelves a tu habitación, a tu cama, una cama que huele a sexo y ceniza.
Llenas tus pulmones de humo verde y los vacías con dos orgasmos, o tres.
Y te dices... "que no suene ese jodido teléfono, que nadie ni nada interrumpa MI momento".
No es elegancia, ni belleza, es simple placer.
Hay palabra más bonita que "placer"? Imposible de malinterpretar.
Vivirías así SIEMPRE.
Sexo, drogas y cualquier canción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario